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lunes, 2 de abril de 2012

Infiniti JX35 / Nissan Pathfinder

Recientemente anunciamos la noticia de que Nissan abandonaría la plataforma de chasis sobre bastidor por la más práctica y común arquitectura monocasco para su vagoneta familiar Pathfinder. Con este abandono, el esquema tradicional de los deportivos utilitarios basados en camionetas pick-up se estrecha aún más, quedando solamente la Mitsubishi Montero Sport y la Toyota 4Runner como únicos exponentes de esta especie en vías de extinción. 

Si bien Nissan ha presentado en nivel mundial solamente un prototipo no funcional de la nueva Pathfinder, recientemente se ha lanzado ya al mercado su gemela del segmento Premium, llamada Infiniti JX35, que básicamente es una Pathfinder con otra piel. Por lo tanto, los reportes sobre características, potencia y estilo de manejo nos pueden dar una muy buena idea de lo que será este nuevo VDU. 

Con el lanzamiento de la JX, Infiniti apunta a un mercado distinto al que ha atendido tradicionalmente. En lugar de competir con BMW o Porsche, la nueva vagoneta apunta más a Lexus, priorizando la versatilidad y comodidad por sobre la calidad de manejo y el rendimiento. Esto tiene sentido en un vehículo en esencia familiar, pero muchos de los sacrificios hechos por Infiniti son resultado directo de la comonalidad de piezas con su matriz Nissan. 

Infiniti requería un VDU de tres filas de asientos para llenar el vacío generado entre sus estilizados pero poco prácticos crossovers y su enorme y tragón QX56, pero fue la matriz Nissan la que resolvió el problema con un modelo de su alineación futura. Y al igual que con el QX, el diseño es Nissan pero el lanzamiento inicial es Infiniti, siguiendo un año después los modelos globales Nissan, el Patrol V8 en el ejemplo dado. Las diferencias más notables entre el JX y el Pathfinder estarán en la afinación de los amortiguadores, de la dirección y de los frenos. 

Lo que es indudablemente Infiniti es el polémico diseño exterior, y en particular el extraño pilar “D”, que apareció inicialmente en varios modelos concepto y que se irá introduciendo a toda la alineación. La versión Nissan no tendrá esta característica y ofrecerá un pilar “D” más ortodoxo. 

Los interiores suntuosos y con mucho estilo han sido la especialidad de Infiniti de un tiempo a esta parte, y el JX no es una excepción. Los asientos delanteros son amplios y bien acolchados, y la cabina es espaciosa y bien iluminada. El techo solar es estándar, y se ofrecen como opciones techos de vidrio fijo para la segunda y tercera fila de asientos. El sistema de infotenimiento está bien ubicado, pero requiere procesos de aprendizaje más largos que el MMI de Audi o el iDrive de BMW. Resultan decepcionantes los insertos de plástico pintado color aluminio en la consola y el forro del volante en cuero de calidad regular. 

El espacio para las rodillas en la segunda fila de asientos es bastante aceptable, y se desliza para dejar un espacio decente a la tercera fila, pudiendo por lo mismo ajustarse para acomodar a todos los pasajeros de la 
mejor manera. Una sola palanca acciona el mecanismo de doblado de los asientos del medio, facilitando el acceso a la tercera fila. 

Bajo el capó 

Si bien no nos termina de convencer, habitualmente, la falta de interacción y reacción de las transmisiones CVT, Nissan ha probado ya antes que acoplarlas a su motor V6 saca el mayor provecho de este tipo de transmisiones, y esto sigue siendo así con el motor V6 de 3,5 litros del JX que produce 265 caballos de fuerza. Si bien la aceleración no es como para hacer volar el tupé a un calvo, es bastante linear y la nueva vagoneta alcanza altas velocidades sin demasiado esfuerzo del motor. Pisar el acelerador a fondo, sin embargo, exacerba la transmisión variable, que comienza a emitir su característico mugido. Hay un sistema denominado “Sport” que simula una transmisión automática de seis velocidades, pero el sistema no engaña a nadie: los cambios se sienten forzados y artificiales. 

Si uno se resigna a aceptar el hecho de que esta es una vagoneta familiar, este comportamiento es aceptable. El viaje es suave, controlado y tranquilo, la maniobrabilidad respetable y la cabina es bastante silenciosa. La dirección es ligera en todo el rango de velocidades, aunque carece ligeramente de precisión y el funcionamiento de su sistema de servodirección es fácilmente discernible. 

La versión Infiniti se carga con una larga lista de niñeras electrónicas que probablemente no se ofrecerán – o se ofrecerán como costosas opciones – en el Nissan Pathfinder. Esta lista incluye control de crucero adaptable, monitor de punto ciego, advertencia de cambio de carril, sistema de advertencia de colisión en retroceso que incluye frenado automático cuando la colisión es inminente (sistema éste que da lugar a toda clase de chistes machistas que no me voy a molestar en repetir), e incluso GPS con integración a 
google Maps que permite emitir un mensaje de texto a un celular predeterminado en caso de que el auto exceda una velocidad predeterminada o salga de un área definida por el usuario, lo cual permite un buen control de los hijos adolescentes. Encima de todo eso, Infiniti incluye su servicio de asistente personal, que básicamente es un centro de llamados en Estado Unidos al que puede acceder el suscriptor desde su celular para reservar entradas, encontrar restaurantes o incluso averiguar datos de cultura general, además de las funciones obvias de auxilio mecánico. 

Obviamente tanto lujo no viene barato. Estimado en un precio base en Estados Unidos de USD 41.400, si se importara a Bolivia costaría bastante más de los USD 70.000, por lo que estimamos que la versión Nissan se venderá por poco menos de ese precio (entre 63.000 y 70.000 la versión totalmente equipada), dependiendo de su estrategia de mercadeo. 

Esteban

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